¿CÓMO TRABAJA EL PSICÓLOGO DEL DEPORTE?
 

Una de las técnicas más utilizadas por los profesionales de la Psicología del
Deporte, consiste en el manejo del proceso conocido con el término “feedback” o “retroalimentación”, es decir, la alimentación de un sistema, de un corredor en el caso que nos ocupa, con la información derivada de la ejecución o actividad que previamente ha tenido lugar.

Este proceso ayuda a que el corredor tenga control sobre su próxima ejecución, a través de los resultados de la ejecución pasada.

Si tomamos como ejemplo la regulación de la temperatura de una casa, por medio de un termostato, podremos ver de forma clara, cómo opera este proceso. La temperatura de la casa, está asegurada por una comparación continua, entre la temperatura deseada y previamente seleccionada en el termostato y, el estado real de la temperatura de la vivienda. Cuando ambos estados ideal y real no coinciden, el termostato se activa, hasta que, una vez restaurado el equilibrio, el mecanismo comparador interrumpe se funcionamiento, el cuál se pondrá en marcha automáticamente cuando detecte una nueva diferencia.

Desarrollos idénticos al que se ha descrito, regulan la mayoría de los procesos y actividades de los organismos vivos. Así, por ejemplo, son regulados los principios básicos del aprendizaje de la técnica y la táctica del ciclismo. La información que proporcionan los técnicos, corrigiendo el gesto que no es del todo correcto, acercando ese movimiento al deseado o ideal mediante mensajes, es el sistema más popular.

Centrándonos ahora en la aplicación de esta técnica en el trabajo propio del Psicólogo del Deporte, la retro-alimentación es artificial, al estar facilitada por instrumentos especiales, es decir, monitores generalmente eléctricos, en lugar de ser un mecanismo inherente al propio individuo.

El principio básico, consiste en la posibilidad de control y modificación voluntaria, por parte del corredor, de distintas funciones cuando se le facilita información sobre dichas funciones.

La aportación fundamental ha consistido en demostrar que, cuando se facilita información al corredor de sus funciones fisiológicas sobre las que no recibe conscientemente ninguna señal, es posible controlar dichas funciones o modificarlas voluntariamente, como por ejemplo, el latido cardíaco, la sudoración de las manos e incluso las propias ondas cerebrales, tan importante para controlar el estrés, la ansiedad y crear un estado mental óptimo para el aprendizaje y la mentalización. 

La retro-alimentación, en síntesis, es un espejo que refleja algún proceso fisiológico de un corredor, mediante el cuál, es el propio deportista el responsable del control o modificación de ese proceso utilizando la información facilitada por el aparato.


MANUELA RODRÍGUEZ MAROTE

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