EL MIEDO AL FRACASO

Todavía no he encontrado un entrenador o un corredor que no piense que la confianza en sí mismo sea vital para una participación deportiva de éxito, y esto lo manifiestan en la carrera.

Veamos cómo la capacidad de manejar esta cualidad psicológica esencial se encuentra desigualmente repartida entre los corredores. Mientras algunos reconocen su importancia y la observan en otros, la encuentran disminuida en sí mismos. Los corredores tienen la necesidad de confiar en sí mismos para vencer, pero también tienen necesidad de vencer para desarrollar la confianza en sí mismos. El problema es como progresar en la espiral éxito-aumento de la confianza en sí mismos, que a su vez, produce éxito, la desconfianza genera fracaso que deriva en un incremento de la desconfianza en sí mismo que, a su vez, produce fracaso.

Uno de los errores que cometen muchos corredores es pensar que la confianza en sí mismos es creer que vencerán. Son estos errores los que a menudo conducen a una falta de confianza o a una confianza excesiva. La verdadera confianza en uno mismo es la esperanza realista de conseguir éxito. No es tanto aquello que un corredor espera hacer, como aquello que realmente puede hacer. Por tanto, la confianza cae en un continuo; éste va desde la carencia hasta la confianza ilimitada, situándose la confianza óptima en el medio de estos dos puntos. Cuando la confianza en sí mismo alcanza el nivel óptimo, la ejecución mejora, pero cuando ésta aumenta sobre dicho nivel, la ejecución comienza a deteriorarse, debido a que la excesiva confianza engaña a los corredores, al creer que ellos están tan dotados que no tienen necesidad de prepararse esmeradamente, ni de entregarse con el necesario esfuerzo.

La posesión del nivel óptimo de confianza en sí mismo es una cualidad personal vital necesario para los corredores, pero ella por sí sola no garantiza que se realicen buenas ejecuciones. Los corredores deben poseer también cualidades físicas idóneas. Toda la confianza en sí mismo del mundo no sustituirá la posesión de las cualidades físicas y el conocimiento particular del propio deporte. La confianza y la habilidad deben desarrollarse conjuntamente, la una nutriendo la otra.

Muchos corredores creen que la confianza les hace inmunes para cometer errores. Esto no es cierto, pero una sana confianza en sí mismos da al corredor el medio para controlar los errores.

Una derrota no debe convertirse en una tragedia. Un corredor seguro de sí mismo sabe que los errores y las derrotas forman parte del deporte. Los corredores inseguros temen tanto la derrota que se vuelven fácilmente tímidos y actúan con ansiedad. Como consecuencia, se convierten en prisioneros psicológicos de la imagen negativa que tienen de sí mismos.

La desconfianza en la propia capacidad llega a ser una peligrosa profecía autocumplida, esto significa que el simple hecho de esperar fracasar determina que eso ocurra. El dudar de sí hace que el corredor comience a comportarse de acuerdo con esta duda. Es un círculo vicioso del cual muchos corredores no pueden salir. Esperan fracasar o fallar y esto, a su vez, induce al real fallo, que confirma la imagen negativa que tienen de sí mismos, lo que a su vez incrementa las expectativas de fracaso.

La inseguridad y las expectativas de fracaso de los corredores sin confianza comprometen su actuación dando lugar a la aparición de ansiedad, pérdida de concentración, incremento del número de errores, disminución importante de la motivación, entre otras.

Pero ¿cuál es la clave para mejorar la seguridad en sí mismos y volverse más capaz? La clave es, efectivamente, establecer metas, cualidad psicológica que ambos, el entrenador y los corredores tienen necesidad de desarrollar, ya que influye directamente en el establecimiento de la confianza en sí mismos.

Cuando las reglas de fijar metas son respetadas de forma exacta, los beneficios son numerosos, desde mejorar la calidad de la ejecución, clarificar las expectativas, ayudar a eliminar el aburrimiento, incrementar la motivación, hasta por supuesto, acrecentar la satisfacción y la seguridad en uno mismo.

Debemos considerar el fracaso de hoy como un problema para resolver mañana, con el que establecer nuevas metas y desarrollar un mejor plan de acción.

MANUELA RODRÍGUEZ MAROTE

Publicado el 23 de Noviembre de 1993 en Meta2Mil

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