LOS PADRES 

Una de las tareas importantes que realiza la Psicología del Deporte consiste en precisar y determinar sistemáticamente los factores de naturaleza psicológica que influyen en la realización del deporte y aclarar cómo operan. Estos factores, en ocasiones, pueden dar lugar a situaciones conflictivas que tienen que resolver los entrenadores y que no se refieren tanto a sus corredores como a los padres de éstos.

Es preciso aclarar, que muchas de las influencias paternas son positivas; en ellas los padres se implican en la actividad de sus hijos de forma normal apoyando a su hijo a la vez que mantienen una comunicación abierta y le dejan libertad de decisión: Existe, por tanto, una gran probabilidad de que si las relaciones entre padres e hijos son saludables, habrá buenas relaciones entre entrenadores y corredores.

En ciertos casos podemos observar una falta de interés y de apoyo por parte de los padres, la relación que éstos mantienen con sus hijos es poco participativa y distante. Por otra parte, encontramos a padres que satisfacen sus propias necesidades deportivas a través de sus hijos, a quienes dirigen más que apoyan; estos padres se sobreimplican dando a sus hijos apoyo o castigos en función más de sus resultados que de los progresos en el deporte, además se siente fuertemente presionados.

Con los padres sobreimplicados, el entrenador puede entrar en conflicto, pues tratará de invadir su función de técnico, tendencia a la que son muy dados. La pregunta es la siguiente: ¿Qué puede hacer el entrenador para mantener su rol dentro del equipo sin entrar en conflicto con padres?, ¿Cómo puede manejar el triángulo padres-hijo-entrenador?

Como principio básico se sitúa la comunicación; ésta debe ser abierta, sincera y de forma bidireccional, de modo que resulte eficaz en todas las situaciones. “El equipo que forma el triángulo padres-hijos-entrenadores debe acordar conjuntamente los roles que cada parte desempeña en el quipo; deben establecer los objetivos tanto colectivos como individuales, así como, proponer una línea de trabajo a seguir conjuntamente. Para realizar todo esto y a fin de evitar dificultades, el entrenador debe asegurar a los padres que su juicio es profesional y que los chicos son entrenados de la forma más efectiva posible. Debe ser enfático, directo y objetivo con las cosas que preocupan a los padres. Todo esto debe comunicarlo mejor en reuniones donde podrá explicarles las reglas a seguir, los objetivos, su filosofía personal, su planificación estratégica y una breve evaluación del potencial del grupo. Si hay suficiente comunicación directa con los padres a lo largo de toda la temporada, es poco probable que no se solucionen los problemas que puedan surgir, pero, invariablemente, a pesar de lo que haga el entrenador para evitarlo, siempre habrá padres-problema que insistirán sobre el estilo de su hijo, que le castiguen en casa y que continuarán hostigando al entrenador a los largo de toda la temporada. Si sucede esto, el entrenador puede verse forzado a fiarse de la confrontación. Puede citarse con ellos y asegurarse de que lo que se va a discutir es estrictamente confidencial y decirles con toda exactitud lo que piensa de la situación. Debe decirles que está haciendo todo lo mejor que puede y a continuación delimitar de forma específica el comportamiento futuro.


MANUELA RODRÍGUEZ MAROTE 

Publicado el 14 de Diciembre de 1993 en Meta2Mil

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