LA RESPONSABILIDAD 

Muchos entrenadores coinciden en considerar entre sus objetivos el ayudar a los corredores a convertirse en responsables de si mismos, pero no todos están convencidos de que la responsabilidad se desarrolla dando a los corredores la oportunidad de ejercitarla. El problema es simplemente éste: cuando a los corredores se les entrega una cierta responsabilidad, a veces, ellos no la utilizan como deberían. No toman siempre la decisión adecuada y esto puede costar la victoria. Los entrenadores que sienten la presión social por la victoria retoman rápidamente la responsabilidad concedida.

Cuando se adopta la filosofía de “la victoria antes que nada, después los corredores”, se cree con frecuencia que, “si se enseña a los corredores a ganar, ellos se harán responsables de sí mismos”. Esto es simplemente falso, y de hecho muchos corredores, vencedores en el deporte, no lo han sido en su vida por no haber aprendido a asumir el control. El resultado de vencer no desarrolla la responsabilidad, y éste es el método utilizado para mejorarla. En muchas ocasiones se niega a los corredores la responsabilidad de ejercitar el derecho de decisión y responsabilidad personal de distintas maneras, por ejemplo, tomando todas las decisiones que se refieren al programa de entrenamiento. Los corredores no determinan ninguna parte del mismo, simplemente los siguen. Ciertamente, el entrenador sabe cómo entrenar a los corredores jóvenes, pero su tarea debería ser también ayudarles a desarrollar su programa de entrenamiento individual, confiándoles progresivamente mayor responsabilidad. Incluso es probable que estén dispuestos a implicarse en el mismo si ellos han participado en su establecimiento.

Dar a los corredores una parte de responsabilidad de sí mismos significa para algunos entrenadores abdicar en su rol de “controlador” y eso no es así. Otorgar a los corredores ese tanto de responsabilidad que están en situación de autoadministrarse es una manera de valorarlos. El corredor no debe esperar tener campo libre y poder así hacer lo que desee, pero debe tener la posibilidad de escoger dentro de una situación ya estructurada. El corredor debe aprender a concentrar sus esfuerzos hacia una meta dentro de un determinado contexto.

Los corredores se encuentran en una estructura reglamentada en la que convivir, justo como nos sucede a todos nosotros en la vida. Pero todas estas estructuras y reglas están organizadas de tal forma que hacen posible que los corredores desarrollen la capacidad de establecer las propias metas y de aprender a concentrar en ellas sus esfuerzos. La pregunta es ésta: ¿qué puede hacer el entrenador para ayudar a los corredores a que se conviertan en seres humanos responsables y autónomos?Lo más importante es creer profundamente que los corredores son más importantes que la victoria. Ayudar al corredor a convertirse en una persona responsable es un objetivo a largo plazo. Se consigue a través de innumerable cantidad de pequeños sucesos, que acumulativamente consiguen que el corredor experimente la vida y crezca en medio de estas experiencias. Es necesario que el entrenador le comunique su interés al corredor como ser humano, aceptándolo y dándole confianza. Se debe, así mismo, desarrollar empatía – habilidad de comprender las emociones y las actitudes de los corredores, su comportamiento, ver el mundo como ellos lo ven -. La empatía crea confianza entre el entrenador y el corredor, que resulta esencial para ambos de manera que las decisiones puedan ser compartidas. Los entrenadores deben apuntar cada vez más sobre el desarrollo de la capacidad psicológica de los corredores.

Entregar a los corredores una responsabilidad gradualmente mayor es un modo de permitirles conocer si saben utilizarla adecuadamente. Ayudar a los corredores que se han equivocado en la utilización de su responsabilidad es una acción constructiva.
 

MANUELA RODRÍGUEZ MAROTE 

Publicado el 8 de Enero de 1994 en Meta2Mi

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