LA MOTIVACIÓN

La importancia de la motivación no es una novedad para los entrenadores, ni es una revelación decir que éste es un término de notable complejidad. Algunos entrenadores creen que la motivación es demasiado enrevesada para poder ser comprendida, o que, si es posible comprenderla, resulta imposible aplicarla, esto es, motivar a los corredores. Como es compleja, la tendencia es a simplificarla a un único tipo de acercamiento, sacando a la luz falsos mitos frecuentemente adoptados.

William Warren en su libro “Entrenamiento y motivación” (1983), proclama una definición de motivación:”Encontrar el modo de llevar a los atletas a hacer algo que, por cuenta propia no habían hecho jamás”. Inicialmente esta definición parece bastante inocua, pero pensemos en ella por un momento. Se está suponiendo que los atletas no quieren hacer algo, y que el entrenador les dará la motivación para hacerlo. Esta no es sólo una óptica simplificada, sino que es del todo negativa.

La pregunta básica desde el punto del entrenador es ésta: ¿Cómo cambiaría el comportamiento de mis corredores, tanto en la preparación, como en la carrera, y en otras ocasiones?. El objetivo de los entrenadores es probablemente el de ayudar a los corredores a aumentar la cantidad de su comportamiento (por ejemplo, hacer entrenamientos más largos, etc…), la calidad de su comportamiento (por ejemplo, implicarse más en los entrenamientos), etc.

Los psicólogos consideramos la motivación formada por dos dimensiones: intensidad y dirección. La intensidad se refiere a la medida en que un corredor está activado y lleno de energía, es decir, cuánto esfuerzo pone en la dirección de conseguir una determinada meta. La dirección tiene mucho que ver con la elección de una determinada meta. Los psicólogos hablamos de personas que afrontan o evitan una tarea y tratamos de comprender los motivos de su comportamiento. En el triatlón, los entrenadores se interesan frecuentemente en saber por qué un joven talento no se aficiona al deporte, y por qué otro lo ha abandonado. Los entrenadores quieren saber, además, por qué algunos corredores son tan obstinadamente tenaces, cuando aparentemente, sería mejor que se dedicasen a cualquier otro tipo de actividad. La respuesta a esta pregunta se encuentra en la meta que el corredor ha seleccionado. Comprender las exigencias de cada corredor, que están en la base de las metas que éste se pone, es, sin duda, estar tras los aspectos más importantes de la motivación. Si queda algo por descubrir sobre la motivación, esto es seguramente comprender las necesidades del corredor. Una necesidad a satisfacer se convierte en una meta, y la capacidad de ayudar a los corredores a alcanzar sus metas es para el entrenador un instrumento con el que acceder a su motivación.

Entre las más notables teorías de la motivación aparece la de Abraham Maslow (1962), por la que afirma que una necesidad determina que la persona comience a dirigir sus esfuerzos hacia la satisfacción de la misma. Por consiguiente podemos revisar lo que sabemos en relación a las necesidades del corredor para determinar las más importantes.

Numerosas fuentes indican que las necesidades psicológicas que los corredores tratan de satisfacer son las siguientes:

  • Correr para divertirse, que satisface la necesidad de estímulo y de excitación.

  • Relacionarse con los otros, que satisface la necesidad de afiliación y de pertenencia a un grupo.

  • Demostrar la propia capacidad, para satisfacer la necesidad de hacerse valer.

Los entrenadores no pueden, evidentemente, resolver todos los problemas individuales de cada corredor. Algunos pueden, sin embargo, ser afrontados por vosotros, para ello son importantes tres elementos: proporcionarles recompensas, iniciarles en la experiencia del éxito (la recompensa es un reflejo del valor del corredor), y aumentar el desarrollo de la motivación interna, haciéndoles comprender que ganar trofeos no es la última recompensa, pero sentirse satisfecho del propio resultado sí lo es.

Todas las vías para incrementar la motivación conducen, a mi parecer, al mismo punto: ayudad al corredor a ser responsable de sí mismo. Desde numerosas fuentes, las pruebas científicas aportan las mismas conclusiones: negad a los corredores la capacidad de control, y destruiréis la motivación, la superación de uno mismo, la responsabilidad y la autoestima. Si se les ofrece la oportunidad de controlar, se alimenta su desarrollo, y se incrementan todas estas cualidades.

En el pasado los entrenadores afrontaban la motivación con la actitud del tipo “le haré esto”. Finalmente han descubierto “le haré responsable de hacer esto”.


MANUELA RODRÍGUEZ MAROTE

Publicado el 1 de Febrero de 1994 en Meta2Mil

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