LA CONSERVACIÓN DE LA ENERGÍA

Los corredores que quieran aceptar con eficacia el reto que supone enfrentarse a la Temporada 2004, van a necesitar toda al energía de la que puedan hacer acopio; o lo que es lo mismo, o más importante si cabe, van a tener que conservar y reponer esa energía para tenerla siempre a punto.

¿Qué pensaríamos de un bodeguero que guarda el vino en barriles agujereados?. Pensaríamos, con razón, que no es muy listo. Y, sin embargo, muchos corredores permiten que se malgasten sus energías día tras día. Como en un barril agujereado, la energía se desperdicia inútilmente, y nunca se recupera. Por tanto, resulta infructuoso aprender a tener energía sin saber primero cómo conservarla y almacenarla, y así poder dirigirla convenientemente.

Para guardar el vino en barriles, y que salga por el grifo cuando se quiera, es preciso tapar los agujeros; por lo que, para almacenar la energía hay que acabar con todas las pérdidas, o al menos, reducirlas al mínimo.

La práctica del ciclismo en lo que respecta a la competición exige un esfuerzo mental y emocional intenso y prolongado, que puede llevar al corredor a un estado de desasosiego que representa una de las principales formas de derroche de energía. Es una manifestación de estrés, es decir, de agotamiento nervioso.

Los excesos emocionales conllevan esfuerzos físicos inútiles similares a aparcar el coche en el garaje dejando el motor en marcha.

Emociones intensas como el miedo provocan una fuerte ansiedad y acaban con los recursos energéticos, si no se es capaz de controlarlas. Bajo tensión emocional, el corredor revela todos los síntomas de descenso brusco del rendimiento, o la aparición de la impertinente e inexplicable “mala racha”.

Un corredor para ser bueno ha de dominar la técnica y táctica del ciclismo, y para ser completo ha de someter a su propia mente.

Una forma equivocada de pensar o un control emocional débil podrían destruir las aspiraciones de cualquier deportista ya consagrado o que prometa.

Así pues, en última instancia, el objetivo es lograr un control mental y físico, es decir, el autocontrol. Y como Milton afirmó con gran lucidez:”El dominio de sí mismo es el más grande imperio a que puede aspirar un hombre”.


MANUELA RODRÍGUEZ MAROTE

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