ENTUSIASMO MÁS ACCIÓN IGUAL A ÉXITO
 

Piense en un coche último modelo, un deportivo. Es muy caro, 30.000 €*. De primera categoría. Dotado de una preciosa tapicería, así como de un estupendo motor. Una obra de la ingeniería. Pero se presenta un problema. El coche no arranca. ¿Por qué?. Porque no se ha instalado en él el sistema de encendido. Para un caso de emergencia, ese coche de 30.000€ no es más que un montón de chatarra.

Ahora piense en un corredor que ha tenido todas las facilidades en la vida. Cuando llega a la edad adulta, esa persona ha resultado “cara”. Se han gastado como mínimo 120.000 € en alimentarle, vestirle, educarle y disponer de todo lo necesario para que se prepare para una carrera. El “diseño” de esa persona es estupendo, tiene una procedencia genética excelente, un aspecto majestuoso y buena salud. La “ingeniería” ha sido de primera categoría. Pero, como en el caso del coche, hay un problema, no funciona.

Las máquinas y los seres humanos tienen algo en común: hay que “encenderlos” para que empiecen a funcionar. Todos nacemos con un sistema de encendido psicológico, que tiene un nombre: entusiasmo.

El entusiasmo es algo completamente invisible e intangible. Y, sin embargo, sus resultados pueden verse a diario. Cuando vemos un corredor luchando en una carrera, estamos viendo entusiasmo puesto en acción. Todo el mundo nace con entusiasmo, pero pronto se va desinflando. La gente empieza a manipular el sistema de encendido de los más jóvenes, con frases como “no lo hagas”, “no deberías”, “ya deberías saber”, “¿es que no puedes hacer nada bien?”, que les hace perder el entusiasmo.

Las palabras de ánimo son infrecuentes, y el entusiasmo es reemplazado por el conformismo cuando se llega a la edad adulta.

Los entrenadores que trabajan en las categorías inferiores, son educadores, en cuyas manos está el sistema de encendido psicológico de los futuros adultos. Algunos de ellos serán corredores, todos ciudadanos de a pié. La cantidad de entusiasmo, en potencia, es limitada. Todos los entrenadores, tienen la posibilidad de hacer uso de la cantidad de entusiasmo que quieran con sus corredores. Si ponen mucho entusiasmo en lo que hacen lograrán encender psicológicamente a sus deportistas. Uno consigue lo que quiere en proporción directa al entusiasmo que pone en lo que hace. Un gran éxito siempre está acompañado de un gran entusiasmo.
 

*Se ha modificado la moneda con respecto al original para que no pierda actualidad el mensaje que se transmite

MANUELA RODRÍGUEZ MAROTE

www.planysport.es | info@planysport.es

javascript:return false;