LA INICIACIÓN EN EL CICLISMO MEDIANTE EL JUEGO

Dar una definición del juego es muy difícil debido a la enorme cantidad de interpretaciones a las que se presta. Cada período histórico-literario, lo ha visto de manera diferente. Para todos, la interpretación más válida es aquella del “juego como la vida propia del niño”.

Es necesario por tanto tratar de ver el juego con visión no unilateral, sino con una perspectiva plurilateral. Quién lo ve sólo como una fantasía y subjetivamente olvida lo corpóreo, lo vital, la dimensión objetiva del mismo, la adaptación al ambiente, la organización del …….. espacio o del campo social, en el cual cada organismo vive adaptándose y asimilando. Quién ve sólo el lado objetivo, las circunstancias, el ambiente, la organización, la adaptación, la respuesta al estímulo, desconoce el otro aspecto del mismo y el cómo y el porqué del juego en la larga infancia del hombre.

El niño juega, esta es su ocupación esencial. Juega continuamente y con todo: esta es su originalidad. Basta con dar al niño un trabajo útil para hacer el solo y después de unos minutos descubrimos que el trabajo se ha convertido en un juego. No debemos definir al juego como una forma secundaria de trabajo, no como la única forma de la cuál es capaz el infante, sino como una actividad que se aproxima a la realidad, una actividad que trata de ser útil y no puede serlo pos falta de técnica.

Varía la forma, la motivación, los instrumentos, pero tanto el juego cuanto el trabajo llevan al niño a operar en la realidad, siempre que no se reduzca la realidad al mundo de las cosas próximas y de las funciones cotidianas. Mientras que le adulto que se abandona a los placeres de la imaginación surge del marco de la experiencia objetiva, el niño, por medio del juego, se adentra y la hace suya.

Para el adulto, por lo tanto, el juego es fuga u renuncia, y para el niño es esfuerzo y conquista. El juego, por consiguiente, pura esencia de todas las edades, es atributo, en realidad, de la infancia. En efecto, la ocupación esencial de niño es jugar y sobre todo de jugar con todo.

El juego no significa dejar a parte el cerebro, sino hacerlo trabajar con mayor intensidad. En cada movimiento y en cada juego se observa una jerarquía de aprendizaje: desde el aprendizaje de señales hasta el aprendizaje de conceptos y de reglas. 

Teniendo en cuenta esos aspectos, tres son las preguntas a las que se enfrenta un niño o un muchacho ante un nuevo movimiento o ante un nuevo juego en movimiento:

  1. ¿Qué es?

  2. ¿Por qué y cuándo se hace?

  3. ¿Cómo se hace?

El entrenador debe ser muy claro al responder sobre “¿Qué es?” un determinado movimiento o juego; debe ofrecer al niño la posibilidad de experimentar el “¿Por qué y cuándo?, lo debe seguir, dejándole libre de ejercitar la propia creatividad; debe proporcionarle pocas pero claras sugerencias sobre “cómo” realizar el movimiento o el juego.

Será, pues, tarea del entrenador que con entusiasmo logrará focalizar los intereses y arrastrar a todo el grupo. Sobre todo el entrenador no debería olvidar de enseñarles juegos simples realizables por cualquiera, que conseguirán así que los niños hagan ejercicios monótonos sin aburrirse.

El niño es un ser de alta tensión. En él, el proceso de cambio es más rápido, activísima la circulación, hiperestésico el sistema nervioso, fácil y rápido el consumo de energía, pero igualmente fácil y rápida la recuperación de la fuerza. Por esto, tienen una gran necesidad de actividad. A esta necesidad responden de forma libre, incluso antes de que sean capaces de su verdadero y propio trabajo …. que es el juego.

La actividad lúdico-motriz, dado que pone en movimiento en gran medida grupos musculares no aisladamente considerados y dado que requiere rápidos movimientos con el componente casi siempre presente del elemento carrera, desarrolla una acción tonificante sobre las funciones de los órganos y de los sistemas anteriormente mencionados y en particular sobre los aparatos circulatorio y respiratorio.

El niño en el juego realiza el noviciado de sus movimientos, aprende a regular y coordinar: es en el juego en donde aprende a educar su sistema nervioso. Son, sobre todo, los juegos los que desarrollan la destreza, la seguridad en una impresión, la rapidez en la toma de decisiones, en general, cada organización motriz tiene su origen en la función en la cual se ha desarrollado y existe y persiste gracias a tal función.

Cada edad de la infancia tiene su nivel motriz, el cual se desarrolla en típicas organizaciones motoras o coordinaciones normales para cada edad. M. Habbelink ha encontrado lo que son niveles de edad y precisamente corresponden a los 7-8 años, 11-12-13 y 16 años que revisten gran importancia en el aprendizaje de la destreza motriz elemental.

Si esta es la forma como se realiza el pleno dominio de los gestos y de los movimientos, el juego asume la cualidad de única forma posible de educación física durante la infancia, una importancia determinante con la finalidad de una correcta adquisición y de un equilibrio y gradual desarrollo de la capacidad motora del individuo.

El entrenador debe proporcionar juegos motores organizados con fines educativos. Así mismo, debería de estar en condición de proponer y guiar los juegos más adecuados a los diferentes niveles estructurales del movimiento con el objetivo de reforzar la estructura motora ya adquirida por los niños, así como, favorecer el establecimiento en aquéllos que todavía no lo han desarrollado adecuadamente. El entrenador favorecerá algo más que el puro y simple perfeccionamiento motor y las cualidades físicas (coordinación del movimiento, rapidez de reflejos, etc.,) como incluir capacidades psíquicas importantes para el futuro desarrollo del muchacho como es la capacidad de atención, de esfuerzo, de constancia y de sociabilidad, de reacción y de concentración, además evita los perjuicios que puede provocar un entrenamiento específico realizado precozmente.

La coordinación que en el juego se manifiesta a través de movimientos precisos, económicos, eficaces y armónicos, representa la “perfecta unión entre estructura nerviosa y aparato locomotor”.
 

MANUELA RODRÍGUEZ MAROTE

Publicado el 16 de Noviembre de 1993 en Meta2Mil
 

www.planysport.es | info@planysport.es

javascript:return false;